Que bien se siente dar

Yo no sé cómo, pero mi hermana Claudia, siempre que viene a visitarme, me trae algo; es algo que realmente necesitaba, y me pregunto cómo lo supo. Ella tiene un gran corazón, es muy bondadosa, ama dar. Yo, en cambio, trato de ser muy ordenada con mi presupuesto, y a veces puedo ser tacaña. Creo que la clave aquí es tener un equilibrio; claro que debes ser ordenada y administrar bien tu dinero, pero también debes abrir y extender tus manos para dar, sobre todo si ves una necesidad. Cuando entendemos que nada nos pertenece, que nada nos llevaremos de esta vida, que solo somos administradores de todo lo que tenemos, entonces ahí nos despojamos y soltamos lo que nos cuesta, aquello que creemos que es nuestro, y se siente muy bien “dar”. La experiencia de ver el rostro de alguien necesitado que fue ayudado es tan gratificante que te hace sentir tan bien a ti misma. No solo puedes dar algo material, sino que puede ser tu tiempo, escuchar a alguien, una sonrisa, una palabra de aliento, un favor, una llamada, etc. Observa a tu alrededor y pon atención, sal de tu zona de confort y busca lo que puedas dar; escucha tu corazón y hazlo, porque más felices somos dando que recibiendo.

Leave a comment